lunes, mayo 17, 2010

Corazones rotos: Dejar ir...

Hay un post de 2007 que, aunque apenas tiene comentarios, ha sido un tema sobre el cual muchísimas personas, luego de leerlo, me han escrito correos desgarradores, pidiéndome consejo o sencillamente haciendo catársis en momentos de ruptura amorosa o de pérdida de amigos. Mis respuestas hablan inevitablemente desde mi experiencia en el tema y, en honor a la verdad, es un tema que tiene muchas aristas y sobre el cual se podría escribir, como en efecto se han escrito, millones de páginas. Así que adelanto que este post solo trata de abarcar  brevemente el proceso de ruptura, la elaboración del duelo que lleva consigo y la importancia que tiene la forma en que encaremos y aceptemos la situación, por más dolorosa que pueda ser...

En nuestro camino encontramos muchas almas con las que compartimos vivencias que contribuyen a nuestro crecimiento y al suyo propio. Juntos aprendemos lecciones, celebramos triunfos, lloramos derrotas y compartimos el amor. Pero, a veces, no hay más remedio que decir adiós, por las razones que cada caso conlleve. Hay despedidas que llegan de manera repentina, inesperada, sin advertencia, y hay despedidas que podemos decidir, cuando ya no quedan asideros para mantener en pie la relación...

Cuánto dura una etapa de despedida no es importante, pero sí lo es la actitud que adoptemos frente a ellas... Podemos cerrar el corazón y sentirnos amargados, perdedores. O podemos despedirnos con el corazón abierto, agradeciendo todo lo que hemos aprendido. Podemos decir adiós emitiendo juicios duros, preguntándonos qué hicimos mal para que nuestro camino nos impidiera continuar unidos e incluso culpar al otro... O podemos hacerlo con una actitud de confianza, de amor, en la certeza de que nuestros corazones nos unieron durante un tiempo para disfrutar de la vida y avanzar en nuestro viaje. Podemos decir adiós sintiendo tristeza, dolor, bloqueando nuestras emociones, diciéndonos que así es la vida... O podemos hacerlo con el corazón abierto, aceptando que a veces es hora de dejar ir...

No siempre podemos elegir el momento, pero sí podemos elegir qué recuerdos y sentimientos guardar en nuestro corazón. Yo creo que es inevitable sentir tristeza, añoranza, cuando nos despedimos de alguien que ocupó un lugar importante en nuestras vidas, como también creo que vivir esa etapa de duelo es necesario y sano. Lo que no hay que hacer es aferrarse a ella, en la certeza de que un día se terminará y la Vida nos volverá a sonreír, luminosa... "Eso también pasará" ¡Es una promesa! :)



9 comentarios:

arandanilla dijo...

Pasará...así es. Tus tres palabras son una verdad simple pero honda y sabia. Yo me despedí pensando tantas cosas negativas, que luego me han sido corroboradas con el tiempo, que tendemos a idealizar y a perdonar, a dejar pasar...y no! Ahora es más indiferencia que agradecimiento, pero no me quejo. Tengo lo que necesito, y lo que no, lo lograré yo solita. Espero que todo pase pronto para muchos, y la alegría, ah, la alegría. Feliz lunes...

Elena dijo...

Preciosa entrada Azul.
Si todos encarásemos las despedidas con el corazón abierto, todo sería menos doloroso.
Me apunto a esta forma que propones.
Hace semanas te leí las palabras "esto también pasará" y desde entonces las he hecho mías, las pienso y las digo en voz alta y me siento mucho mejor.

Un beso enorme.

Camino del sur dijo...

uy buena reflexión y siempre es bueno enerlo presente, la vida es constante en dar y quitar, así que los duelos hay que saber afrontar.


Cariños

María Pilar

Veronika dijo...

Confío en ti.

Abrazos

Tawaki dijo...

La frase de que el tiempo lo cura todo es una gran verdad, pero eso no quiere decir que la tristeza se quede a vivir un tiempo con nosotros.

Es inevitable hacerse preguntas, así que será bueno armarse de respuestas.

Y como bien dices, encarar el futuro con esperanza, valentía y confianza en uno mismo.

Besos.

Anónimo dijo...

Qué difícil es superar la pérdida de un amor, pensar que todo los sueños que abrigaste nunca se llevarán a cabo. Intento mantener mi mente abierta y también mi córazón pero en este momento hay tanto dolor que algunas veces creo que esto no lo soportaré. Gracias por tan bellas palabras...intentaré hacerlas mías para poder seguir adelante.

Anónimo dijo...

Ya han pasado 4 años, vivo mi vida felizmente, estoy bien, aunque... no puedo dejar de añorar a mi amigo a mi complemento a mi compañero a mi otro gemelo azul.
Le echo de menos, no lo veo, no hablo con el, no puedo hacerlo... el no quiere y yo tampoco. Se que me añora, no como antes, pero se que lo hace, lo se... no puede ser de otra manera. Ayer soñé con el, nada tenia sentido, pero me alegro de recordar ese sueño... ha sido como estar un ratito con el.
¿Crees que este sentimiento pasará?
Azimut.

Gustavo Pérez dijo...

Es duro aceptar ese adiós, sabiendo que aún existen sentimientos claros del uno hacia el otro.

En tu post mencionas aceptación, duelo y ganas de seguir viviendo, pero también creo que debería existir una parte de luchar por lo que se quiere si se tiene la certeza de que aún existe una posibilidad para cambiar las cosas.

En mi caso, la película de mi vida quedó detenida en pausa en un momento bastante triste y tormentoso para ambas partes, es por eso que tanto para mi bien como para el suyo deseo lograr la manera de volver a darle "play" y que la película continúe rodando porque es terrible tener presente esa imagen de lo sucedido.

Poco a poco todo pasa, siempre y cuando deseemos algo mejor, la esperanza es lo último que se pierde.

No quiero vivir añorando a alguien que sé que me quiere todavía y que yo adoro, sería terrible echarle tierra algo que sigue latente, enterrar algo vivo es lo peor que se puede hacer.

Un beso friend

Azul... dijo...

Gus, tu caso es otra cosa, pq ambos siguen amándose y están conscientes de ello. El trabajo interior y de pareja tiene que contar con ambos y deseo que todo salga bien y puedan continuar juntos. Lo deseo de corazón, mi niño bello
Millón de besotes