miércoles, julio 19, 2006

Uno...

Una vida fácil no nos enseña nada. Al fin de cuentas, lo que vale es el aprendizaje: lo que hemos aprendido y cómo hemos crecido...

Podemos poner excusas o podemos tener salud, amor, longevidad, comprensión, aventura, dinero, felicidad. Diseñamos nuestra vida mediante el poder de nuestras elecciones. Cuando más indefensos nos sentimos es cuando hemos elegido por abandono, cuando no hemos diseñado la vida con nuestras propias manos...

Cuando comenzamos una vida, a cada uno se le da un bloque de mármol y las herramientas necesarias para convertirla en escultura... Podemos arrastrarlo tras nosotros, intacto; podemos reducirlo a grava; podemos darle una forma gloriosa... Se nos dejan a la vista ejemplos de todas las otras vidas: obras de vida terminadas y sin terminar, que nos sirven de guía o de advertencia... Cerca del final, nuestra escultura eswtá casi terminada; entonces podemos pulir y lustrar lo que comenzamos años antes. Es entonces cuando hacemos nuestros mayores progresos, pero para eso es necesario ver más allá de las apariencias de la vejez...

Generamos nuestro propio medio. Obtenemos exactamente lo que merecemos. ¿Cómo resentirnos contra la vida que nosotros mismos nos hemos creado? ¿A quién culpar, a quién elogiar, sino a nosotros? ¿Quién puede cambiarla a voluntad salvo nosotros?

Cualquier idea poderosa es aboslutamente fascinante y absolutamente inútil hasta que decidimos utilizarla...

Richard Bach
"Uno"

3 comentarios:

Merche dijo...

No, no y no.

No estoy en absoluto de acuerdo.

Del dolor no se aprende nada. Nada bueno se puede extraer del sufrimiento. Las dificultades no nos hacen más felices. El sufrimiento no nos hace mejores personas. No y no.

La alegoría del mármol y la escultura es perfecta, excepto que te pasas la vida como un verdadero cabrón, haciendo dibujos, estudiando planos, esculpiendo granito a granito con tus propias manos, y viene un terremoto que se lleva todo por delante. Así que no me vale.

(Es mi opinión).

Por lo demás, muchos besos :)

Anónimo dijo...

A mi me encantó el estracto de Bach, lo he vivido en carne propia y lo he vivido al lado de la dueña de estos Azules, guerrera y valiente como pocas, que me demostró con hechos que mi excepcticismo inicial, como el de Merche, era del todo rebatible. La he visto, no una, sino varias veces, luchar incluso contra enfermedades terminales, y la he visto erguirse y ganarles..... y tuve que rendirme a la evidencia de que somos dueños de nuestras vidas más de lo que creemos, solo con desearlo hasta con el tuétano de nuestros huesos.
Te quiero, Azulíviris
Becca

Azul... dijo...

El texto, como yo lo veo, no habla de dolor, sino de aprender de las experiencias que vivimos sean más o menos difíciles o simplemente placenteras; todo son elecciones y me parece que alienta a estar concientes, atentos, a construir nuestra propia vida como la queremos y con los recursos interiores que tenemos.

No es algo de lo que me gusta hablar como una bandera, pero sí, como ha dicho Becca, me he enfrentado al cáncer muchas veces, y con todo lo doloroso y difícil que fueron cada una de las etapas en su momento, aprendí a observarme, a darme cuenta de que yo misma me producía los tumores, somatizando situaciones de extremo estrés o de dolor puro y duro. Cuando tuve que salir de mi país prácticamente con lo puesto, dentro de todo el dolor y el tsunami que ello me produjo, me dije a mi mismao "No, señora, Ud. no se va a enfermar" y traté de drenar, de mantener las cosas controladitas en mi interior: en mi última revisión médica sólo tuve células pre-cancerosas, que se medicaron y curaron, gracias al Cielo.

No quiero decir con todo esto que mi proceso sea o deba ser el de otros, cada quien tiene su camino que recorrer y los propios recursos interiores para resolverlos, enfrentarlos y actuar en consecuencia -o no-, como también se tiene el derecho a disentir de todo lo que he dicho, por supuestísimo! =o)

Gato (mi Gato es Merche, por siaca =0), 300 besos para ti, sabes lo que te quiero y creo en tu fortaleza, ¿verdad?

Becca, qué lindo encontrarte así, cuando me haces tantísima falta. Rohaihuuuuuú