martes, septiembre 28, 2004

Poder...

Hoy pude, después de año y ocho meses, escuchar
un cd entero de música venezolana, sin sentir que
me iba a morir con el nudo en la garganta...

lunes, septiembre 27, 2004

Never give up...


Never give up on your dreams, and never deny yourselves the pleasures and material things of this world. For it is in the reaching out and achieving your goals, where you grow the most spiritually.

You never have to live in denial or live a life of quiet desperation. Take control of your life. Live life to the full. There’s no real spiritual book in this world that says you have to live a life of poverty or despair.

Go out and touch other peoples life as well, there is no greater satisfaction, than to reach your dreams, and help others do the same.

Dream big dreams, and never let anyone tell you its not possible. No one wants you to grow and leave them behind… Remember this… if you can imagine it, you can truly make it happen...

-The DailyGuru


domingo, septiembre 26, 2004

Mi ahijada...

Mi ahijada, la única que tengo y la que toda Madrina sueña, se llama Laura Constanza y tiene 5 añitos... Tiene los ojos más sabios y vivos que muy pocas veces he visto en un niño... Le brillan siempre, bajo la cascada de rizos que enmarca su carita de ángel pícaro... No importa si se enoja o ríe, su luz siempre está ahí...

Por esas cosas de la Vida ahora está aquí, en España, pero en Tenerife, y hace poco empezó sus clases en un nuevo colegio, con niños y maestras nuevos y en un país extraño...

El viernes estaba en una de sus clases y la maestra les hacía ejercicios con la sílaba "ma", e iba de niño en niño preguntando...


-"Mi mamá es bonita", dijo uno,
-"Mamá compra el pan", dijo otro,
-"Manuela va a la playa", dijo otro más...

Cuando le tocó el turno a Laura Constanza, mi ahijada no dudó cuando dijo:

-"A mi madrina la botaron del trabajo y se tuvo que ir de Venezuela porque luchó contra Chávez"...

Y yo no he dejado de llorar desde que supe la historia...



sábado, septiembre 25, 2004

Algún día...


Algún día te escribiré un poema que no mencione
el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
que no tenga jazmines o magnolias.

Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.

Algún día te escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.

Darío Jaramillo A.
(Colombia 1947)

jueves, septiembre 23, 2004

lunes, septiembre 20, 2004

La Orquídea de Acero...


Amarte en esta guerra que nos va gestando
y enriqueciendo.
Amarte sin pensar en el minuto que se escurre
y que acerca el adiós al tiempo de los besos.
Amarte con el miedo colgado a la garganta.
amarte sin saber el día del adiós o del encuentro.
Amarte por que hoy salió el sol entre
nuestros cuerpos apretados
y tuvimos una sonrisa soñolienta en la mañana.
Amarte porque pude oír tu voz
y ahora espero verte aparecer saliendo de la noche.
Amarte con toda esta incertidumbre,
sientiendo que este amor es un regalo,
una tregua entre tanto dolor y tanta bala,
un momento inserto en la batalla,
para recordar cómo necesita la piel de la caricia
en este quererte, amor,
encerrada en un triángulo de tierra.

Gioconda Belli

domingo, septiembre 19, 2004

Girar el cuerpo en el aire...

El esfuerzo de no sufrir,
el esfuerzo de no envejecer
y el esfuerzo de no morir
terminan siempre derrotados,
agotados en la ilusión de su combate,
en la esterilidad de su gesto.

El esfuerzo de no vivir
también termina hecho pedazos
frente al impulso incontrolable
de la voluntad de la sangre,
de la dirección de la corriente,
de la gravedad o del instinto.

No hay más alternativa
que dejarse caer en el vacío,
que dejarse vivir
sin intentar otro esfuerzo
que girar el cuerpo en el aire
furiosamente
hasta expulsar hacia el olvido
la aceleración de la angustia y la caída,
sin intentar otro esfuerzo
que girar el cuerpo en el aire
alegremente
hasta dejarse envolver
por el placer repentino
del movimiento.

Lorenzo Facorro


sábado, septiembre 18, 2004

No es que muera de amor...

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines

1926-1999