sábado, abril 01, 2006

Serrat...



Palabras de Joan Manuel Serrat, durante el homenaje que le tributó la Universidad Complutense de Madrid al entregarle el Doctorado Honoris Causa, el pasado 15 de Marzo. Me hago absolutamente responsable de los textos resaltados.


"Antes que nada, quiero agradecer esta distinción con la que me honran. Aunque mi amigo Rafael Azcona sostiene la teoría de que los premios han de ser secretos y fuertemente dotados, este es distinto y especialmente agradable, porque es uno de los que podré presumir ante mis hijas y mis paisanos: ya saben que a los catalanes no hay cosa que nos guste más que ganar en Madrid.

Además, debo confesarles que me gustan las razones que se argumentan para concederme hoy este honor. Se desprende de ellas que les caigo bien y que ha sido un amigo el que ha montado este festejo.

Según palabras de otro buen amigo, José Luis García Sánchez, se ponen ustedes tan estupendos en los méritos considerados, que la distinción, según él, casi sabe a poco; y añade que, de ser verdaderos tales méritos, me debían, además, hacer duque de Pueblo Seco y regalarme una vajilla de doce servicios. Incluso concluye que ustedes no encontrarían descabellado que, en un ataque de vanidad, le hiciese una OPA a Joaquín Sabina.

Probablemente, las virtudes que se me atribuyen son algo exageradas. Pero digo yo que no habré sido un arbusto tan torcido cuando me han dado el birrete. Quizá la forma más coherente de agradecer este honor fuera el componer para ustedes una copla del tipo ‘Birrete, ay, mi birrete...", de rima agradecida, aunque un poco fuera de lugar.

Bromas aparte, ahora espero que entiendan y respeten mi derecho a defenderme de tanto halago.

Yo aprendí el oficio de hacer canciones y cantar de otros que antes lo aprendieron de otros, y me hace feliz pensar que tal vez con mi trabajo he podido ayudar al aprendizaje de los que siguen. Si he contribuido poética y musicalmente a dignificar la canción, me parece fantástico que ustedes, contemporáneos míos, me lo hagan saber y me siento muy halagado de que me lo agradezcan.

La gratitud no es una virtud frecuente; más bien lo contrario. La historia está llena de hombres que mucho han contribuido en este u otro aspecto de la vida y que no han recibido a cambio más que el desprecio y la ingratitud de sus contemporáneos, aunque coincidirán conmigo en que un hombre que disfruta del privilegio de dedicarse a una profesión que le hace feliz, que hace lo que le gusta hacer, que le pagan por hacerlo y que además constantemente percibe que la gente le quiere, más que un mérito tiene una bendición.Y este es mi caso.

También me alegra que conste entre los méritos que se me atribuyen el de haber contribuido a la difusión de la obra de grandes poetas españoles, pero les confieso que, al musicar poemas de Antonio Machado, de Miguel Hernández y de otros maestros, no era exactamente esa mi intención. Lo hice porque sus poemas me conmovieron. Lo hice siguiendo el camino de otros que lo hicieron antes que yo, como Paco Ibáñez, como Raimón, como Alberto Cortez y algún otro más. Lo hice porque los versos sonaban a canciones. Canciones bellas e inteligentes que a mí me hubiese gustado escribir. No se si ellos, los grandes musicados, estarán de acuerdo con lo que se ha hecho con su obra, ni con lo que se ha dicho aquí al respecto. Realmente seria interesante conocer su opinión.

En mi defensa les diré que una de las mayores satisfacciones que tuve cuando grabé aquellas canciones con versos de Antonio Machado fue una carta del gremio de libreros de Madrid en la que se me agradecía, después del éxito del disco, mi contribución a que las ventas de los libros del poeta se multiplicaran.

Decía Xavier Regás, afamado crítico teatral barcelonés y padre de amigos tan entrañables como Oriol, Xavier, Georgina y Rosa Regás, que un hombre culto en Barcelona, allá por los 70, era aquel que conocía la existencia de Antonio Machado antes de que Serrat hubiese puesto música a algunos de sus poemas.No le faltaba razón. He conocido a alguno que discutía de Machado sin haber leído jamás un poema suyo, solo porque había oído el disco: opinaban de la película y solo habían visto el trailer.

La carta del gremio de libreros tranquilizó mi conciencia, en el sentido de que mi trabajo tal vez sirvió para algo más que para darle una capa de pintura a la ignorancia.

También me gusta la idea de haber contribuido a normalizar el catalán o, mejor dicho, a devolver la normalidad al catalán. Aunque en mi caso no hay que darle mucha importancia porque, aparte de ser catalán, ejerzo de tal, y para mí expresarme en catalán ha sido algo tan natural como que crezcan las uñas. Si hay que agradecer a alguien su contribución a la normalización del catalán, hagámoslo con quienes han peleado por defender el derecho propio o ajeno, sobre todo el derecho ajeno, por devolver la normalidad a una lengua y una cultura que solo la intolerancia, la ignorancia y el rencor marginaron.

Soy bilingüe, como los reptiles. Aunque me reconozco catalán, soy mestizo; y, por mi origen, escribir y cantar en castellano es también una manera natural de expresarme a la que no estoy dispuesto a renunciar, de la misma forma como jamás pensé en dejar de escribir y cantar en catalán. Si alguna vez alguien me preguntó en cual de las dos lenguas me expresaba mejor, mi respuesta fue que siempre me expreso más a gusto en la que me prohíben hacerlo.

Tal vez ustedes, al premiarme con este doctorado, han querido contribuir al esclarecimiento de uno de los misterios de la metafísica patriótica o, en términos de Antonio Machín, a resolver el dilema de: Cómo se pueden tener dos idiomas a la vez y no estar loco.

Seguro que en esto habrá quien tenga otro punto de vista tan legítimo como el mío. Pero en lo que supongo que estarán de acuerdo conmigo es en que el hombre, al defender los valores democráticos, al enfrentarse a la discriminación y la intolerancia, al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia.

Reivindico valores como la libertad y la justicia como un algo único, pues no hay libertad sin justicia, ni justicia sin libertad. Lo hago frente a la preponderancia aplastante del dinero, valor supremo por el que se miden y se valoran las cosas y las gentes. Reivindico la justicia y la libertad, porque reivindico la vida. Reivindico a la humanidad en su sentido más amplio. Reivindico a los humanos y a la naturaleza, que nos acoge y de la que formamos parte. Reivindico el realismo de soñar en un futuro donde la vida sea mejor y las relaciones más justas, más ricas y positivas, y siempre en paz. Y sobre todo, como un derecho que todo lo condiciona, reivindico el conocimiento como el pilar fundamental que nos sustenta y que nos caracteriza positivamente como especie. Que esto sea digno de reconocimiento es algo que debería hacernos reflexionar acerca del mundo en que vivimos y de los valores que lo mueven.

Como decía el profesor Casares, cuando hablamos del canto y de quien lo practica hablamos de un arte que ha vertebrado la sociedad. Yo escribo canciones para expresarme, pero también para comunicarme. Los argumentos de mis canciones están en mí, pero también están alrededor de mí. Son lo que yo siento, pero también son lo que me cuentan los demás. Son lo que yo soy, pero también lo que me gustaría ser. Son mi realidad, pero también mi fantasía.

Las canciones viven en la memoria personal y colectiva de las gentes. Las canciones viajan y nos transportan a tiempos y lugares donde tal vez fuimos felices.Todo momento tiene una banda sonora y todos tenemos nuestra canción, esa canción que se hilvana en la entretela del alma y que uno acaba amando como se ama a sí mismo. Tal vez alguno de ustedes ahora este pensando: "Por su culpa, Serrat, me casé con el que hoy es mi esposo -o mi señora-… estábamos un atardecer de verano en la playa, cuando empezó a sonar su canción…etcétera…". Por favor: eso no es culpa de mis canciones, sino de sus atardeceres de verano y de sus ímpetus juveniles. Así son algunas canciones. Personales e intransferibles. Otras aglutinan un sentimiento común y se convierten en himnos. Entonces dejan de pertenecer al autor para ser de todos.

Me complace que hayan valorado ustedes esta parcela de la poesía que es la canción popular, que, además de algunas otras cosas, es una forma de acceder al conocimiento del mundo. Les puedo jurar que en la composición y en la ejecución de algunas canciones populares hay hallazgos tan definitivos como el teorema de Pitágoras o las virtudes del ácido acetilsalicílico para combatir la cefalea. Dice el refrán que "quien canta, su mal espanta". Y es cierto. Cantando compartes lo que amas y te enfrentas a lo que te incomoda. Conjuras los demonios y conviertes sueños en modestas realidades.Yo canto por el gusto de cantar. Cantar me da placer. Por eso, para mí, tener el oficio de cantar es un privilegio. Aparte, siempre te dan mesa en los restaurantes.

Estoy seguro de que, por encima de todos los considerandos que se enumeran, esta distinción es el fruto de algo tan simple y preciado como el cariño. Así lo entiendo y lo agradezco. Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo que mueve mis pasos. Probablemente, a lo largo de mi vida no haya hecho otra cosa que lo que estoy tratando de hacer ahora mismo: que me quieran mis amigos. Y tener cada vez más. Que es la única acumulación que merece la pena en la vida y por la que no se pagan impuestos.

Muchas gracias".

jueves, marzo 30, 2006

Se gasta...

Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender mas temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.
A comer un sandwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"... "A ver cuando nos vemos" ... "La semana que viene nos juntamos". ..
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos.
Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de guita, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida.
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.
ALGUIEN DIJO, "LA MUERTE ESTA TAN SEGURA DE SU
VICTORIA, QUE NOS DA TODA UNA VIDA DE VENTAJA"
Disfrutemos...

Desconozco su Autor/a

sábado, marzo 25, 2006

Lady Laura...

Hace nada, Laura, estabas así...
Ese día de la foto fuimos a ver juntas el concierto de
Cristina Aguilera en Caracas, ¿te acuerdas?
"solas las dos, como amigas, Mami", como decías
siempre que salíamos juntas...



Ahora estás así, con esos hermosísimos
15 años que cumples hoy....

Cuando yo tenía tu edad me daba mucho coraje cuando

papá -tu abuelo- me decía:

"Aunque tengas 80 años, siempre vas a ser mi niña chiquita"

Hoy lo entiendo perfectísimamente, porque me pasa igual contigo...

Estoy orgullosísima de ti

y te amo de aquí al infinito, ida y vuelta...

jamás lo olvides, ¿weno?

Má

lunes, marzo 20, 2006

Florecer...




Florecer es inmolarse a la luz,
abrirse a su influencia,
recitar la metáfora de la creación,
exhalar la Belleza,
mostrar la promesa de sus frutos...

Primavera...

Como he vivido siempre en una ciudad con eterna primavera, no conocía el despertar a todo nivel que se puede palpar en el cambio de estación... Luego de tantos meses de frío, de árboles desnudos, de esa especie de hibernación en que entramos en casi todo, es increíble y hermoso ver cómo nos vamos despertando todos, y no me refiero solo al reverdecer de los árboles o al regreso de las aves que habían partido huyendo del frío:

florecemos y regresamos todos...

Pues eso, que feliz Primavera...

=o)

PD) Lo único que sigo sin llevar bien es la guardadera y sacadera
de ropa... no creo que me acostumbre más =oD

jueves, marzo 16, 2006

Alimentarse...


Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla acerca de la vida , con sus nietos. Los niños querían saber sobre muchas cosas: cómo ser buenas personas, por qué había personas malas que tenían intenciones no muy buenas, etc.

Él les dijo:

Una gran pelea entre dos lobos está ocurriendo dentro de mi.

Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor,
avaricia,arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras,
orgullo,competencia, superioridad, egolatría.

El otro lobo es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad,
humildad, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía,
verdad, compasión y fe.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes también, y dentro
de casi todos los seres de la tierra...

Lo pensaron por un minuto, y uno de los niños le preguntó a su abuelo:

- ¿Cuál de los lobos ganará?

Y el viejo cacique respondió, simplemente...

EL QUE ALIMENTES...

Desconozco su Autor/a

miércoles, marzo 15, 2006

El ángel del 15 de Marzo...

Gertrudis - El ángel de las Llaves es el que se acerca a ti con su llavero en la mano, dispuesto a abrirte la puerta que tú quieras. El te muestra que para abrir las puertas hace falta querer hacerlo, querer con pasión, con vehemencia y desde el corazón. Por eso la llave de Gertrudis es un corazón. En el mismo momento en que te conectes con tu deseo, en cuanto lo logres, podrás abrir tú todas las puertas. Desde este momento eres iniciado en el gran secreto: La llave maestra está en tu corazón. Gertrudis es la patrona de los cerrajeros, de los porteros y de los arqueros...

martes, marzo 14, 2006

Del Tiempo...

Y un astrónomo dijo: "Maestro, ¿quieres hablarnos del Tiempo?"

Y él respondió:

Desearíais medir el tiempo, infinito e inconmensurable. Quisierais ajustar vuestra conducta y hasta encauzar la marcha de vuestro espíritu conforme con las horas y las estaciones. Deseáis convertir al tiempo en un torrente en cuyas orillas os sentaríais para contemplar su corriente.

* * *

No obstante, lo infinito que existe en vosotros conoce lo infinito de la vida. Y sabe también que el ayer es hoy solamente un recuerdo y que mañana será el sueño de hoy. Y que lo que canta y contempla en vosotros está viviendo aún dentro de los límites del primer momento que esparció las estrellas en el cielo. ¿Quién de entre vosotros no siente que su fuerza de amar es ilimitada? Y, sin embargo, ¿quién no siente ese mismo amor, aunque ilimitado, contenido en el centro de su ser, y agitándose no de un pensamiento amoroso a otro, ni de unas hazañas amorosas a otras? Y ¿no es el tiempo al igual que el amor, indivisible e ilimitado?

* * *

Pero si en vuestro pensamiento necesitáis medir el tiempo por estaciones, permitid que cada una de ellas rodee a las otras. Y permitid que el hoy abrace al pasado con el recuerdo, y al futuro con vehemencia.

Khalil Gibrán
"El Profeta"

lunes, marzo 13, 2006

Confiar...

confiar.

(Del lat. *confidāre, por confidĕre).

1. tr. Encargar o poner al cuidado de alguien
algún negocio u otra cosa.

2. tr. Depositar en alguien, sin más seguridad
que la buena fe y la opinión que de él se tiene,
la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa.
U. t. c. prnl.

3. tr. Dar esperanza a alguien de que conseguirá
lo que desea.

4. intr. Esperar con firmeza y seguridad.
U. t. c. prnl.


MORF. conjug. c. enviar.

Fuente: Real Academia Española